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Trucos para escribir mejor

Claves para una buena redacción de textos

La buena redacción de textos, como tantas cosas en la vida, es resultado de un entrenamiento a conciencia. Esto no deja de ser una buena noticia. ¡Claro! El talento es importante, pero, ¿sabes qué? Si aprendes a manejar algunas nociones prácticas, mejorarás rápidamente y de manera notable tu forma de escribir, tanto si te dedicas a la redacción literaria como a la redacción de textos académicos o periodísticos.

En este artículo te informaremos sobre algunos pasos y claves que ayudarán al éxito de tus textos. Sobre esta base, verás que tu capacidad y creatividad en la redacción destacarán más fácil y fluidamente.

Primero definamos qué es la redacción. Redactar no es simplemente transcribir ideas, sino que hace referencia a cualquier situación, suceso o explicación escrita, pensada con anterioridad. La redacción de textos no implica simplemente palabras libradas al azar. Debe haber coherencia y cohesión en el texto, de manera que lo escrito tenga una forma y un sentido en tanto unidad.

Tanto la redacción literaria como la redacción de textos académicos, además de demandar un ajuste criterioso a las normas ortográficas, exigen a cada autor la capacidad de formar un argumento organizado que presente las ideas de manera adecuada. Puede que suene un tanto difícil, pero créenos; si sigues estos pasos, no será tan complicado.

Paso 1 – Planificación

La redacción de textos requiere de cierto tiempo y diseñar un plan es lo mejor que puedes hacer para aprovecharlo eficazmente. Cuando escribimos, debemos ser honestos y asumir que no lograremos un buen texto de buenas a primeras. Entonces, hay que planificar cuánto tiempo dedicar a la investigación, a la redacción y a la corrección. Dependiendo de la extensión de tu texto, puede abarcar horas, días o meses.

Paso 2 – Redacción

  • Proponte hacer una lista de todas las ideas que tienes en la mente. Esto te servirá para darles un orden y que no sean palabras sueltas en tu cabeza. Una vez hecha, verás que el contenido de lo que vayas a escribir se tornará más claro.

 

  • Escribe sin preocuparte tanto por lo gramatical, luego vendrá el momento para corregir esos detalles. Enfócate en volcar de una forma clara tus ideas.
  • Cuando hayas encontrado una línea argumental para tus ideas, escribe el primer borrador (y decimos el primero porque seguro que serán varios).

 

Paso 3 – Revisión

Revisa el borrador. Léelo una y otra vez y ejecuta todos los cambios que creas que sean necesarios. Agrega información que olvidaste o que se te ocurrió ahora, y quita partes que estén demás, que sean irrelevantes o redundantes. ¡Tu texto ya tiene una forma!

Paso 4 – Corrección

Una de las partes más importantes de la redacción de textos es la corrección. Ahora, harás el pulido del texto. Asegúrate de no repetir ideas ni palabras de forma monótona, elimina todas las faltas de ortografía y adecúa todos los signos de puntuación.

Para esta etapa, te revelamos uno de nuestros secretos. Cuando dudes de la escritura o uso de algún término, haz una consulta en el buscador de la Fundeu, pues seguramente darás con la respuesta.

Cuatro aspectos

Para lograr a una buena redacción de textos, todo redactor debe tener presente estos cuatro aspectos:

 

  • el estilo, que alude a la forma en la que cada persona escribe. Es un aspecto totalmente personal, aunque siempre influido por estilos que le son familiares al autor;
  • la cohesión, es decir, la correcta relación entre los párrafos;
  • la coherencia, o sea, la relación lógica entre las ideas del texto;
  • la claridad, lo que implica escribir de una forma que procure la buena comunicación con el lector, sin, por supuesto, traicionar el estilo.

A continuación, mencionaremos algunos de los tipos de textos que existen; solamente los más conocidos, dado que las clasificaciones son variadas.

  • Descriptivo: tiene un énfasis especial en los detalles, las definiciones y la expresión de sentimientos.
  • Narrativo: se basa en la explicación de hechos, reales o ficticios, situados en un determinado tiempo y espacio. Las narraciones pueden ser en prosa o en verso y están compuestas por tres partes: comienzo, nudo y desenlace.
  • Expositivo: tiene el objetivo de aclarar o presentar un tema, e informar de manera objetiva, sin que prevalezca el punto de vista del autor.
  • Argumentativo: en este tipo de texto se defiende o se rechaza una idea. Su fin es convencer y persuadir a quien lo lee o escucha.
  • Digital: son aquellos textos que se encuentran en los blogs o revistas digitales (este, por ejemplo). Se caracterizan por la inmediatez de su información y la facilidad de acceso al contenido.

Es muy importante que, como autores, sepamos diferenciar los tipos de textos para saber cómo vamos a redactar cada uno, con qué estilo y con qué intenciones. Lo más probable es que, si te dedicas a la redacción literaria, optes por componer un texto narrativo y descriptivo. Por el otro lado, si lo que quieres es hacer redacción de textos académicos, seguramente utilizarás en gran medida el texto expositivo o argumentativo.

Siempre recuerda que a escribir se aprende escribiendo y leyendo. De esta forma, también llegarás a encontrar tu propio estilo que luego definirá tus obras. Prueba una y otra vez, equivócate, haz todos los intentos que creas necesarios para llegar al resultado que te propusiste.

Siempre sé más evidente de lo que tú crees que puedes ser. El lector no sabe todo lo que tú tienes en la mente y, por lo tanto, necesitas plasmarlo en el papel para que pueda comprender a dónde quieres llegar. Debes ser más que obvio, pero siempre con las ideas bien ordenadas. Para eso te servirán los pasos de los que hablamos antes.

Haz hincapié en, por ejemplo, las características de un personaje las veces que sea necesario. Si tenemos a Carlos, un hombre que le cuesta muchísimo levantarse por las mañanas, demuéstralo cada vez que comience un nuevo día en la narración. De esta forma, crearás la personalidad del personaje y el lector podrá entrar en su mundo y, así, quedar atrapado por la historia.

Y, por último y como regla de oro, mantén la coherencia, tanto en tiempo y espacio, como en psicología y comportamiento. En una novela no podemos contar, por ejemplo, que Carlos se levantó deprimido por la mañana, pero al hacer el desayuno ya estaba plenamente feliz. Tampoco podemos saltar de ese desayuno a una reunión laboral directamente, sin comunicar qué ocurrió en el medio.

Esperamos que estos consejos te sean útiles y que los pongas en práctica. Y si te apetece ir más allá para profundizar tus conocimientos y habilidades, y recibir recomendaciones personalizadas de expertos, existen alternativas como tutorías o cursos de escritura que te ayudarán a dar el máximo en la redacción de textos, sea cual fuere el género.

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