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Cómo lograr una descripción literaria perfecta

Si te has propuesto componer una obra de ficción, casi con seguridad necesitarás recurrir a la descripción literaria, pues te valdrás de ella para presentar las escenas y tus personajes. No es raro que a los escritores nos cueste, a menudo, desarrollar descripciones que nos dejen satisfechos. En este post te mostraremos cómo hacer una descripción cautivante que encaje con tu obra.

La descripción es la técnica con la que presentaremos nuestros personajes, los espacios y los objetos de la ficción de manera ordenada y atendiendo a los detalles. Se suele decir alegóricamente que describir es pintar con las palabras, con la premisa de generar en el lector impresiones de percepción sensorial determinadas.

A través de una descripción, podemos proponernos hacer sentir al lector como si estuviera sentado en el mismo sofá que el protagonista, disfrutando de su comodidad, de la textura de su tela y de la fragancia que hay en la habitación. Pero también podemos buscar que el lector sienta cierta identificación con tal o cual personaje, detallando su cosmovisión, sus ideales, su rutina, su vestimenta, o su manera de comportarse en público y en privado.

La descripción literaria demanda a los autores una habilidad aguda para observar y seleccionar las cualidades relevantes de lo que se observa, a fin de poder transmitir los detalles justos al lector, de la manera más adecuada, y, luego, obviar los inútiles, aquellos que entorpezcan el desarrollo de la ficción.

Cuando decimos que siempre habrá una manera adecuada de presentar esos detalles que hemos seleccionado luego de observar al personaje o el espacio de la acción, nos referimos a que debemos adoptar un orden lógico. Para narrar la descripción de un paisaje, por ejemplo, podemos hacerlo de arriba hacia abajo o viceversa, de un lado a otro, de lo más próximo hacia lo más alejado o al revés, etcétera. Al agudizar nuestra destreza en la escritura, nos daremos cuenta del método correcto con mayor facilidad.

Además de entrenar la capacidad de observar y transmitir, los escritores debemos ser hábiles a la hora de elegir el momento exacto en el cual ejecutar la descripción. A veces, es necesario que se conozcan ciertos detalles del escenario, o sentimientos de tal o cual personaje antes de que se produzca cierto hecho. Entonces, es importante que estos aspectos sean descritos antes de que suceda, y que el lector esté adecuadamente ubicado en la escena.

En el momento que comprendemos que las descripciones sirven para ambientar la acción y crear la atmósfera necesaria para que todos los hechos adquieran sentido de manera coherente, nos damos cuenta de la verdadera importancia que reviste manejar la técnica con precisión. La descripción literaria debe estar al servicio de la narración. Por lo tanto, debemos limitarnos a ofrecer detalles y cualidades que sean funcionales a la trama, para no dar información inútil, que esté demás y sea irrelevante.

Una función muy destacada de las descripciones es la regulación del ritmo narrativo, porque permiten desacelerar y detener la concatenación de episodios que suceden en la acción. Mientras se describe, el tiempo se detiene, y es como si el lector se parase de frente a una persona o una escena para conocerla detenidamente. Una vez que la descripción concluye, la trama vuelve a avanzar. Por lo tanto, saber cómo hacer una descripción de manera correcta y maniobrar a lo largo de la ficción dinamiza la composición entera.

Para construir una descripción literaria, debemos usar un lenguaje específico. En general, preferiremos construir oraciones sencillas y cortas, para no enredar demasiado la lectura. Estratégicamente, utilizaremos palabras que estimulen los famosos cinco sentidos. Al hacer la de descripción de un paisaje o un lugar determinado, recuerda que queremos que el lector sienta el olor a la tierra mojada por la lluvia, pueda ver cómo aparece misteriosa la cabaña entre los árboles, o escuche los acordes agradables del jazz que vienen de la habitación contigua.

Como estamos procurando destacar las cualidades de los sustantivos, emplearemos más verbos copulativos (ser, estar, parecer, semejar, etcétera) que predicativos (aquellos que refieren acciones). En esta misma línea, recurriremos al uso de figuras literarias: metáforas, comparaciones, símiles, hipérboles, sinestesias, epítetos, etcétera. Para conocer más sobre las figuras retóricas, haz clic aquí.

De esta manera, para describir un personaje, por ejemplo, intentaremos resaltar sus rasgos físicos, las cualidades de su carácter, sus principios morales e ideales, etcétera. La narración de la descripción tendrá sus particularidades según tenga la voz de un narrador que lo observa desde afuera, o sea un autorretrato, en la propia voz del protagonista.

Ahora bien, aunque el empleo de adjetivos vaya a predominar, te aconsejamos que evites las denotaciones comunes, es decir, las caracterizaciones que solo se limitan a describir con adjetivos simples. Sus contenidos suelen ser vagos y no enriquecen la narración, ya que no estimulan demasiado los sentidos en la instancia de lectura. Recuerda que es fundamental que el lector perciba la escena y los personajes de manera interesante, y que se sienta entusiasmado, con ganas de ver y explorar ese entorno que se construye en la descripción literaria.

Para finalizar, te recomendamos el siguiente truco para entrenar la capacidad de construir descripciones. Toma una fotografía cualquiera de una persona o un paisaje y plantéate las siguientes preguntas: ¿cómo es?, ¿cómo se siente? ¿qué cosas se pueden ver?, ¿dónde está?, ¿qué hora es?, ¿se oyen ruidos?, ¿qué colores predominan?, ¿se perciben ciertos olores? Si se te ocurren más preguntas de este tipo, también háztelas. Luego, toma nota de todos los detalles que te vengan a la mente como respuesta.

 A continuación, viene la selección de los detalles relevantes. Piensa qué información es relevante para cierto momento de tu historia y por qué. Debes fundamentar esta selección para poder dejar de lado todo lo que sea inútil, aunque parezca bonito. Una vez que hayas seleccionado todo lo que quieres incluir, establece un orden que vaya a regir la presentación de la descripción. Por último, escríbela utilizando todos los recursos y figuras retóricas que te parezcan adecuados.

Ten en cuenta toda esta información y desafíate en ejercicios de este tipo tanto como puedas. Finalmente, acabarás encontrando tu estilo y sintiéndote cada vez más capaz de realizar descripciones literarias perfectas.

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