Inicio » Técnicas de escritura » Los tipos de narradores y cómo elegir el adecuado para tu historia
como elegir un narrador

Los tipos de narradores y cómo elegir el adecuado para tu historia

Luego de leer esta entrada, elegir el tipo de narrador de nuestra próxima historia no será un trabajo fácil. Pero, sin dudas, necesitas leerlo: nuestras historias no pueden ser contadas todas de la misma manera, porque no son todas iguales. Debemos buscar versatilidad. Si bien las voces narrativas que construimos dicen mucho de nuestro estilo, la maduración va de la mano del conocimiento y el aprendizaje de estrategias para construir nuevos tipos de narradores.

¿De quién estamos hablando?

Hemos escuchado por ahí narrador testigo, narrador en primera persona, narrador en segunda persona. Pero, ¿quién es el narrador de una historia? Una confusión recurrente tiene que ver con creer que el narrador es el autor del libro. Pero no es así. El autor es una persona de carne y hueso, que tiene una vida que excede a la literatura. En cambio, el narrador de una historia nace a partir de la propia historia que narra. Se trata de un ser ficticio que brota a partir de las palabras que utiliza para narrar.

Los narradores son todas aquellas voces que dicen cosas en la obra y modifican la historia con la palabra. A partir de su discurso, los lectores se hacen una idea de su personalidad, pues en sus palabras no solo leemos la historia, sino también qué actitudes tiene este ser que nos la está contando. El narrador no es el autor, ni tampoco el protagonista de los hechos que cuenta (aunque podría serlo, eventualmente). Es un ser ficticio, creado por el mismo discurso que pronuncia.

La importancia del narrador

En Moby Dick, ¿qué personaje es el que realiza lo más importante? ¿El personaje principal? ¿Acab? ¿La ballena? No, es Ismael, porque cuenta la historia. Si no contara una historia, no nos enteraríamos de las aventuras de Acab, el héroe.

Como autores, debemos entender que el narrador es el personaje más importante. Solo así, llegaremos a dimensionar los impactos que sus actitudes, sus características, sus juicios sobre los personajes y sus acciones tienen en la obra.

Los tipos de narradores

La voz narrativa tiene elementos que a simple vista no se ven, pero que indefectiblemente debemos manejar si queremos que los tipos de narradores tengan una razón de ser fundamentada.

Muchas veces, nos ponemos a escribir sin más, y construimos un narrador sin pensarlo. Pero podemos estar seguros de que siempre podría ser de otra manera. Incluso, esas otras maneras podrían ser mucho más eficaces para contar la historia, pero, lamentablemente, no sabemos que existen. Conocer los elementos que se juegan en la construcción de un narrador nos dará una invaluable herramienta para mejorar nuestra escritura creativa.

La perspectiva

Por ejemplo, se puede relatar dando mayor o menor cantidad de información, y siempre desde tal o cual punto de vista. Como creadores, debemos elegir el personaje a través de cuyos ojos el narrador conoce y cuenta la historia. Esa elección determinará la perspectiva a través de la cual el lector accederá a los hechos, y será la más importante.

Todos los otros personajes tienen una perspectiva distinta. Sin embargo, el narrador la cuenta desde una determinada. Esa elección tiene que estar absolutamente pensada y justificada. ¿Y si el narrador viera los hechos desde otro punto de vista?

La voz

Además de la perspectiva, está la cuestión la voz. El narrador más difundido a partir de la novela decimonónica es el omnisciente, aquel que cuenta con aparente objetividad y sabe todo acerca de la ficción.

Pero también el protagonista puede contar su propia historia, y esto generaría otro efecto literario. Y otro distinto se daría si construyéramos un narrador testigo, que relatara los eventos que presenció, como Ismael en Moby Dick. Y podríamos llegar a dar fantásticos matices si el narrador le hablara directamente al lector utilizando marcas de interpelación a una segunda persona (este es el mal llamado narrador en segunda persona).

A la hora de escribir, se nos presentan todas estas posibilidades y muchas más. Cuanto más entrenemos y aprendamos, mejor podremos manejarlas.

La coherencia

¡Ahora sí! ¡Escribiré usando un narrador testigo que se mezcle con un narrador protagonista! ¡Esto enriquecerá mi prosa! ¡Adiós, omnisciente!

Espera, espera, pensémoslo un poco mejor.

Por supuesto que, aunque exista una gran variedad de tipos de narradores, la utilización de todos en una sola obra no se apreciaría con naturalidad. Resulta necesario que el narrador mantenga una coherencia.

Imagina que el narrador se comportara de una manera en el primer capítulo y de otra totalmente distinta en el siguiente. Resultaría chocante, ¿verdad? En todo caso, ese cambio necesitará una justificación. La conducta del narrador es determinante para la coherencia interna de la obra.

Los narradores del discurso deben ser eficaces para cuidar el eje de sentido principal. Su narración no debe ser contradictoria ni debe desenfocarse, de tal manera que privilegie la unidad temática de la obra. Todo esto colaborará para que la composición sea sólida, coherente y persuasiva.

Regular la información

Según el tipo de narrador que construyamos, la información narrativa que despleguemos en el relato estará regulada de diferentes maneras. Es que el narrador utiliza determinados mecanismos para regular la información narrativa. Es decir que toma decisiones: muestra ciertas cosas, oculta otras, detalla en profundidad una escena, omite datos deliberadamente en otra. Sabe y no dice. No sabe y pretende que no nos demos cuenta. Emite valoraciones.

Los tipos de narradores en las obras literarias no son inocentes. No son una construcción al azar. Tienen su justificación. Las grandes obras de la literatura tienen una voz narrativa detrás que las cuenta. La forma de contar una historia es lo que hace a la historia grande y memorable. Sin lugar a dudas, debe tener una construcción minuciosa y, sobre todo, criteriosamente exigente.

Para finalizar, te proponemos que hagas el siguiente ejercicio: toma un fragmento de tu obra literaria favorita y pregúntate ¿qué pasaría si la historia estuviese contada por otro tipo de narrador? Si te animas, intenta reescribirlo.

Cuando afrontes de nuevo tu creación literaria tendrás algo importante por resolver: ¿quién va a narrar la historia? Y la pregunta fundamental que la acompaña es ¿por qué? No son pocos los escritores exitosos que, por un golpe de azar, en alguna charla o taller sobre narradores, se enteraron que podían trabajar en este elemento. Y, al final, les resultó clave para enriquecer sus narraciones.

Y tú, ¿cómo compones tus narradores? ¡Déjanos un comentario para contarnos tus experiencias!

¿Te ha gustado? Compártelo con tus amigos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba