Inicio » Teatro » Cómo hacer un guion teatral desde cero
cómo hacer un guion teatral

Cómo hacer un guion teatral desde cero

Tanto has visto y leído obras de teatro que al fin te han venido las ganas de construir tu propio guion. Y es que darle vida a una historia a través de las propias voces y rostros de sus personajes es una grandísima manera de hacer arte. Ya que te has propuesto intentarlo, en este post te enseñamos cómo hacer un guion teatral de manera que comiences a dar tus primeros pasos.

En primer lugar, debemos remarcar que la finalidad de todo texto dramático es que se lleve a cabo en escena. En otras palabras, se crea para ser representado en un escenario, y para ser no leído. Siempre ten esto presente: el guion en el que estés trabajando no será la obra final. La obra final serán los actos que los espectadores presencien en escena.

Por lo tanto, para aprender cómo escribir una obra de teatro debes empezar a pensar en imágenes y sonidos. Activa tu mente imaginando cómo deben verse las situaciones, los personajes, los lugares, los rostros, y cómo deben oírse la voz de tal personaje en tal escena, los ruidos, la música.

Ahora comienza la etapa de creación. A continuación, te presentamos un método para que sepas cómo hacer un guion teatral de manera organizada.

En primer lugar, hazte la más famosa de las preguntas: ¿qué?, es decir ¿qué quiero contar? ¿qué idea quiero transmitir? Responder esto te permitirá identificar cuál es la idea principal de la que nacerá tu historia y se convertirá en su eje. La historia, a medida que se avanza en su creación, guardará coherencia con la idea matriz. Este será el norte.

Como consejo, te recomendamos que, al principio, escribas sobre lo que sepas. Intenta crear algo atractivo, coherente, bien terminado, que mantenga una idea central y te permita ir sintiendo seguridad a la hora de dar tus primeros pasos.

Si ya identificaste tu idea central, escríbela, de manera que resumas la historia en 5 líneas. Se trata de que aquí esté solo lo principal, sin detalles. Este será el núcleo de toda la obra.

El siguiente paso es hacer una síntesis en 4 páginas como máximo. Verás que irás sumando capas a la idea. En esta síntesis, ya podrás deslizar ciertos detalles, extenderte en la explicación de los eventos, caracterizar mejor a ciertos personajes. Siempre verifica que todo lo que escribas respete esa idea central. Cuando la termines, tendrás un primer esbozo de la obra.

Bueno, pero ¿cómo hacer un guion teatral con esta idea que se nos ha ocurrido? ¿Cómo hacemos para que se transformen en diálogos maravillosos? Calma. Todo a su tiempo. Estamos haciendo crecer la gran historia. Ahora, es el momento de escribir el tratamiento en alrededor de 15 o 20 páginas.

Aquí sí que puedes detenerte en los detalles. Te darás cuenta de cuáles son las escenas más ricas, qué personajes se volverán principales, qué hechos harán que la obra avance, se detenga o dé un giro crucial.

Es probable que en este paso se te ocurran cosas nuevas que no estaban al principio. Si te gustan y pueden convivir con los otros episodios, inclúyelas sin miedo. Si no, tampoco tengas reparos en descartarlas. Cuando termines el tratamiento, tendrás una versión reducida, pero mucho más aproximada a la historia final.

Llegó el momento de dar forma a los personajes. Lo que haremos ahora es describir cada personaje utilizando una hoja separada para cada uno. Da cuenta de todo: cómo es su forma física, su color de piel y pelo, cómo va vestido, cómo es su voz, cuál es su pasado, a qué se dedica, con quién tiene relación, con quién se ha peleado, cuál es su problema, cuál es su forma de ser y de pensar, y todo lo que se te ocurra sobre cada personaje.

A continuación, haremos algo parecido para darle forma a las escenas. Usaremos una hoja para describir cada una, y la encabezaremos con un título que resuma lo que pasa allí. Luego, narra el desarrollo de lo que sucede. Al comenzar la descripción de cada escena, precisa si transcurre en el interior o en el exterior de un edificio, casa o habitación y, luego, define concretamente dónde. Por último, establece también el momento en el cuál transcurre, a qué hora del día y por qué.

Recuerda que en el teatro no hay un narrador omnisciente, en oposición a la novela. Por lo tanto, debemos realizar la descripción de las escenas del teatro utilizando un narrador observador, un narrador que no sabe ni cuenta más allá de lo que puede ver.

En este proceso, cada vez que mencionemos un personaje nuevo en una escena, debemos presentarlo. Para ello, esa primera vez escribiremos su nombre en mayúsculas, luego su edad entre paréntesis y, por último, una pequeña descripción. Por ejemplo: “MARCO (25), estudiante de medicina, apuesto, viste una camisa clara y vaqueros”.

Cada vez que vuelva a aparecer el mismo personaje, solo escribiremos su nombre en minúsculas y sin descripción.

Toda esta información presentada de esta manera constituye la escaleta: el argumento, pero sin los diálogos. Se dice metafóricamente que la escaleta el esqueleto de tu obra, ya que muestra todo su contenido en el orden de secuencias que hayas definido, con cada escena distinguida por su encabezado. En resumen, es una radiografía completa de tu drama.

Apoyarte siempre en la escaleta te garantizará que la obra no tenga errores e inconsistencias argumentales. Será tu guía para seguir una línea de coherencia en relación a los sucesos y el desenvolvimiento de los personajes.

Bien. Hemos cumplido con muchas etapas preliminares y tenemos ya algo concreto que contar. La curiosidad sedienta por saber cómo escribir una obra de teatro está obteniendo respuestas. ¡Por fin! Una vez que ya tenemos la escaleta finalizada, es el momento de crear los ansiados diálogos que darán vida al drama propiamente dicho.

Al construirlos, te aconsejamos que procures que sean creíbles, inspirándote en un estilo que se asemeje a las charlas de las personas en la calle.

En un guion, las acciones de los personajes y los sucesos se presentan con los diálogos, y los rasgos de su conducta se especifican en las acotaciones. Entre los diálogos, iremos intercalando las notas que describen lugares, vestuarios, actitudes, formas de ser de los personajes, etcétera. Pero cuidado: no están allí para ser dichas cuando la obra se lleve a la escena, sino que son indicaciones para el director sobre cómo debe percibir la escena el espectador.

De lo que dijimos anteriormente se desprende la gran importancia que tiene trabajar en un formato externo del guion bien presentado. Pensemos que, a partir del guion, un director debe poder producir una versión para la escena y los actores deben poder interpretar adecuadamente el papel de un personaje. Un formato limpio comunicará la obra sin obstáculos.

Este método que es muy utilizado en teatro también es muy útil para escribir cualquier tipo de ficción. Cuando vayas avanzando en las etapas, anímate a escribir y reescribir, a borrar, modificar y quitar, pues en todo ello consiste el trabajo sobre el guion. Ese es el verdadero proceso artesanal de escritura con el que lograrás concebir una obra sólida y pulida.

Y quién sabe dónde pueda desembocar todo este conocimiento. ¡Quizás tengamos la suerte de asistir en un futuro no muy lejano a una obra de tu autoría en alguno de los teatros más famosos de España!

¿Te ha gustado? Compártelo con tus amigos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba